viernes, 18 de noviembre de 2011
Mal tiempo
Con la mirada perdida, el cabello al viento revelando algún destello plateado entre el oro y la cara surcada por lágrimas que quemaban como fuego líquido. Detrás, el sol se despedía por unas horas dando paso a la Luna y las estrellas, el viento azotaba todo su cuerpo y su ropa haciendo que la falda bailara a su compás mientras ella aterida de frío se envolvía en un chal de color verde oliva; debajo, el mar embravecido embistiendo con fuerza contra el acantilado. Su expresión poco revelaba a parte del río de lágrimas que le bajaba por la mejilla hasta llegar a la barbilla y caer como pequeños diamantes líquidos mojando el chal.
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