viernes, 2 de marzo de 2012
Laberintos
No siempre, pero a veces me gustaría que en vez de tener delante un laberinto fuese una senda recta, o al menos clara; otras veces es estimulante enfrentarte a un reto como es adentrarte en el laberinto, explorar sus caminos y superar las pruebas que siempre hay en el camino, para cuando al final logras salir de él ver como te ha cambiado y como ha cambiado al mundo a tu alrededor. Pero en días como hoy dan ganas de fabricarse una senda propia, cogiendo las tijeras de podar y podando un camino por entre los setos. Pero eso es trampa ¿verdad? Si lo intento seguramente las ramas de los arbustos sean tan gruesas que terminen por romper las tijeras sin siquiera haber avanzado lo más mínimo; o estén tan armadas de espinas que al ir a retirar la primera termine sangrando tanto que pierda las fuerzas.
No queda otra, hay que aceptar el reto y traspasar el laberinto con todas sus consecuencias, ¿valdrá la pena?
miércoles, 4 de enero de 2012
Vulnerable
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